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Informe completo: Inestabilidad Emocional en la Pastoral

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En este informe sobre la Inestabilidad Emocional en la Pastoral encontrarás los resultados de la encuesta que realizamos en línea en el período 2016-2018. La misma fue completada por 222 personas de distintos países –mayormente pastores y liderazgo eclesiástico– e incluye datos cuantitativos que reflejan la opinión del público consultado respecto a los trastornos emocionales y la atención que desde la pastoral se les brinda a este tipo de inquietudes. Realizada por María José Hooft, con la invalorable colaboración de la Lic. María Luz Sureda y la Dra. Patricia Sureda. Para descargar el informe completo -en formato PDF-, hacé clic en la portada del libro EN EL OJO DE LA TORMENTA :

El Señor de las tormentas

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En la mitología nórdica se menciona a Thor, el dios de los truenos, relámpagos y tormentas (también considerado el dios de la guerra). Es tipificado como un hombre pelirrojo con un martillo en la mano, el cual es el responsable de producir los truenos. Era el equivalente al dios romano Zeus. Una inscripción de un misionero cristiano del siglo XI, describiendo el culto a Thor, reza: “Thor preside el aire, gobierna sobre los truenos y los relámpagos, los vientos y las lluvias, el tiempo justo y los cultivos”. Pero la Biblia nos revela con claridad quién es el que preside el aire y la tormenta, por encima de cualquier otro dios o fenómeno espiritual. “Yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto” (Isaías 45:6b-7) . Grande fue mi sorpresa hace unos años atrás cuando me topé con este versículo. Me encontraba ayunando por liberación de una serie de circunstancias adversas que pare...

Enséñanos a contar nuestros días

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“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Sal. 90:12). Salí a caminar por el parque después de pelear bastante conmigo misma. A regañadientes me puse las zapatillas y el jogging, haciendo el esfuerzo consciente de vencer mi naturaleza sedentaria. Miré por última vez la pantalla de mi computadora, como despidiéndome de los mensajes sin contestar y de las cosas pendientes que quedarían a la espera de que yo volviera. Le dije adiós a la pila de papeles que puse sobre la mesa para que me recordaran (como si acaso yo lo olvidara) que debían ser clasificados y encarpetados. Le eché una mirada lastimera a la cama sin hacer y la pila de ropa para acomodar en el placar cuando yo volviera de mi egoísta sesión de caminata. Además de esa naturaleza sedentaria que atenta contra mi bienestar físico y mental, tengo otra que es mucho peor: una tendencia a querer terminar todas las tareas de mi lista antes de pasar al disfrute o al momento de relax...