La cuestión del placer
Para quienes se rigen por la línea de pensamiento ascético, según la cual los placeres son sinónimo de banalidad o de pecado y no nos están permitidos a los que servimos a Dios, el descansar, el relajarnos, también el placer están vedados . La palabra misma, placer , suele asociarse mentalmente con actos pecaminosos o lujuriosos. Por supuesto, esto sucede a un nivel muy inconsciente. Lo mismo sucede con otros conceptos, como el disfrute y la plenitud, en tanto esta abarque los sentimientos y emociones y no lo estrictamente espiritual. Pero la Biblia menciona en reiteradas ocasiones esos términos ; varias veces dice que “ Dios se deleitó ” y se refiere al placer equilibrado como algo saludable y no necesariamente carnal . Caminar descalzos sobre el césped acolchonado, recoger hojas en otoño, saborear con todos nuestros sentidos una rica comida o un chocolate, agacharnos a cortar flores y disfrutar de su aroma, sentarnos en una plaza y ver jugar a los niños, entre otros, son pe...